Arquitectura+para+una+ciudad+fragmentada+pdf

: El libro se divide cronológicamente en tres grandes etapas: Búsqueda de identidad (1900-1945)

En lugar de expandir la frontera urbana, la arquitectura debe enfocarse en reciclar el tejido existente. Vacíos urbanos, fábricas abandonadas y edificios obsoletos pueden reconvertirse en vivienda social y equipamiento comunitario.

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La arquitectura para una ciudad fragmentada no es un estilo (como el Brutalismo o el Parametricismo). Es una . Significa aceptar que nuestra ciudad ya no es el anillo concéntrico del siglo XIX, sino un archipiélago de islas habitadas separadas por mares de infraestructura.

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A mediados de la década de 1930, Manuel Piqueras Cotolí, un escultor español que había llegado a enseñar a la Escuela Nacional de Bellas Artes, y Héctor Velarde, un joven arquitecto limeño, planearon edificar una basílica cuatro veces más grande que la catedral, que integraría en su arquitectura lo europeo y lo autóctono: "una envoltura cercana a lo precolombino para un culto occidental y cristiano". El proyecto nunca llegó a realizarse por falta de dinero y determinación, pero simboliza el intento de crear un estilo arquitectónico propio frente a la imagen colonial que había marcado a la capital desde el Virreinato.

Al proyectar en entornos fragmentados, los diseñadores deben seguir principios que prioricen la escala humana y la accesibilidad.

La arquitectura para una ciudad fragmentada no debe buscar la homogeneidad utópica, sino gestionar la diversidad mediante la conectividad. El diseño urbano del futuro debe ser flexible, participativo y centrado en la escala humana. Solo mediante la creación de espacios democráticos y accesibles se podrá transformar el archipiélago urbano en un territorio continuo de equidad social.